La historia del estampado de “pata de gallo” comienza en las Lowlands escocesas, donde los pastores escoceses usaban mantas pesadas con este patrón geométrico para protegerse del frío, ya que el diseño servía para disimular mejor la suciedad y el desgaste del campo.
En el siglo XIX, la realeza y la aristocracia británica adoptaron el patrón para la ropa de caza y de campo, convirtiéndolo en un símbolo de elegancia y estatus.
En el siglo XX, la “pata de gallo” dio el salto la alta costura, cuando Dior lo incorporó a sus diseños y lo convirtió en parte de ese nuevo lenguaje de elegancia que su época. Más adelante, otras grandes casas como Chanel también hicieron suyo estampado, contribuyendo a convertirlo en uno de esos motivos que atraviesan décadas y tendencias sin perder su personalidad.